Los métodos de motivación no funcionan igual ante tareas mecánicas que ante problemas que requieran pensar. El método de la zanahoria, el incentivo “si haces esto te doy aquello”, “premios y castigos”, no sirve para los negocios ni para la educación del siglo XXI, es más, la ciencia ha comprobado que a menudo destruye la creatividad.

¿Y que funciona entonces como motivación?: las ganas de hacer algo, el sentir que ese algo tiene sentido y que forma parte de algo más grande. Así de simple y así de complicado al mismo tiempo.

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