Buscan esas diferencias con los otros primates que nos hacen humanos, nuestra singularidad. Y parece ser que esta reside en la especial dotación de nuestra especie para la socialización. Somos los animales más sociables del planeta. Aprendemos más porque nuestra especie es la que más atención presta a los comportamientos de los congéneres.

Nacemos con una característica única entre los primates, la de la imitación extrema. A diferencia de los otros, no solo imitamos las acciones que conducen a conseguir algo concreto, que tienen resultado apetecibles. Lo imitamos todo. Esa es nuestra característica especial. Las neuronas espejo son las encargadas de imitar. No solo copiamos los gestos que vemos, si no que inferimos lo que los motiva (parece ser que los autistas no pueden) y los sentimos. Fascinante.

Hay otras características, a priori más “humanas” que, sin embargo, son comunes a todos los grandes primates: el altruismo y la cooperación. Curioso.

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