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Mientras ojeaba una cantidad abrumadora de “nadas” fluyendo por el timeline de mi Twitter se me ha cruzado Bukowski en el pensamiento. Intrigada por esta extraña asociación he decidido bucear un poco para averiguar que le ha traído a mi cabeza.

He recordado el escalofrío que produce leer su vida en las novelas, esa falta de pudor patológica, esa crudeza descarnada que te hace sentir incómodo y al mismo tiempo partícipe de su corriente subterránea, oscura y profundísima.

Bukowski entretejía “nadas” cotidianas para construir una historia, gritar su soledad, desequilibrar espíritus. Sus “nadas” son piezas Lego. ¿Que novela saldría de piezas Twitter del calibre de “voy a comprar el pan”, “salgo ahora a dar un paseo”, “me ha llamado un exnovio”, “Paraguay 0 España 1”? Pues, utilizando lenguaje Bukowski, ¡un puto coñazo!

¡Ah! ¡Eso era!, tenía un montón de tacos reprimidos y por eso me he acordado de Bukowski… ¡Qué a gusto se queda una cuando deshace un nudo freudiano!