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Aún me quedan unos días para volver a la oficina y por primera vez en mi vida, siento acechar el dichoso síndrome post-vacacional. Miro el Twitter y me da la sensación de que todo se hubiera congelado, de que los mismos twits siguen ahí, fluyendo como el agua de las fuentecillas zen para terraza, a través de un circuito cerrado. Jo, antes me gustaba…

Ahora solo quiero bici, aprender alemán, ller novelas de Fred Vargas y volver al lago de Wansee. Oh Dios, ¡quizá sea el síndrome de la mujer de mediana edad en lugar del postvacacional!