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En algún punto hay una línea divisora entre ser íntegro y fanático, lo se. Pero creo que en esta vida solo hay dos posturas dignas: tener principios y vivir acorde a ellos o no tener principios y vivir como te de la gana. Por eso no tengo nada encontra de los del Opus pero me molestan sobre manera los “católicos no practicantes”.

Hoy en día, ante la verborrea fomentada por las redes sociales que anima a todo el mundo a contar lo que piensa, lo que cree y lo que hace es fácil ver la disonancia. Gente que aboga por el software libre desde un Mac, seudogurús educativos que no tienen ni un triste blog de aula con alumnos, autoaclamados freaks o geeks cuyo único conocimiento tecnológico es instalar sin mirar y hacer pobrepoints. Lo gracioso de estos últimos es que ven a sus compañeros “1.0” como a neardentales y se sienten a km de distancias de ellos.

Ante la marea de supuestos “entendidos” que inunda Twitter busco sin encontrar experiencias (no teorías) sobre como evaluar las competencias digitales, cómo aplicar el storytelling (no vale en clase de literatura o idiomas, demasiado obvio). Busco y no encuentro trabajos escolares por proyecto, documentados y evaluados, actividades multicurriculares, productos remezcla creativos hechos por alumnos (sí, los profes hacen presentaciones muy aparentes últimamente). Busco otra forma de plantear exámenes (de nuevo no teorías, gracias, me sobran, si no experiencias reales). De repente, todo el mundo se ha vuelto asesor, ¿dónde están los profesores?

Creo que Twitter me aburre, además de por aquello que contaba hace unas semanas, porque me he cansado de leer teorías que circulan cansinamente de periquito a periquito retuiteadas ad nauseam sin demasiada reflexión y sobre todo sin ningún trabajo real que las apoye. Me aburren los eslogans, el hablar en bumper-sticker (aprendí la palabreja ayer y no me puedo resistir. La traducción es larga: sermonear con frases sentenciosas de esas que ponen en las pegatinas que se plantan en los guardabarros de los coches).

Estoy deseando que Wired lo publique ya: Twitter ha muerto. Por supuesto, quien haya leído los artículos de Wired entenderá que es la forma primigenia de usarlo la que va a morir pronto. El uso de la herramienta se irá depurando, se volverá menos masivo pero más maduro, como ocurrió con el blog. La masa early-majority se moverá hacia la siguiente moda dejando detrás, como en un bar de esos que caen en desgracia, solo a un pequeño grupo de fieles que, sin afán de protagonismo ni batallas de ego, simplemente quieren estar ahí.

P.D.: No suelo recibir demasiados comentarios a pesar de que cada artículo de este blog es leído unas 2000 veces (uff, ¿quien dijo miedo?). O bien mis opiniones son irrefutables o bien la gente siente agorafobia ante un campo de texto que ofrece más de 140 caracteres para contraargumentar.

ACTUALIZACIÓN:

28-sept-2010, Desciende la participación, pero hay motivos para la esperanza