Hace unas semanas, empezaron a mover ficha a través de Twitter y Facebook con un trabajo de Community Manager de manual. Un perfil informado, educado, nada estridente pero tampoco frío ni postizo. A través de él, abrieron las puertas al Global Education Forum a todo aquel que se inscribió gratuitamente en su web de una forma realmente democrática. Esa fue mi primera sorpresa.

La segunda, al entrar en el auditorio del Reina Sofía. El escenario, impresionante, la decoración, calcada de un TED, un equipo ultraprofesional en organización de eventos y realización audiovisual. El tratamiento a la audiencia fue exquisito: café, dulces, respeto a los tiempos de intervención, kit bienvenida… Puede parecer frívolo o superficial, pero no lo es. Nos hemos acostumbrado, desgraciadamente, a lo cutre, pero la estética afecta a la ética (broken windows theory).Yo me esperaba un asalto publicitario proporcional al dinero invertido en el evento, pero hasta en eso fueron elegantes. Yo aún no se lo que es el SEK y eso es bueno. También para ellos, porque no se quienes son pero sí se que hacen las cosas bien.

Nieves Segovia abrió el forum con un discurso muy poco institucional. Me sorprendió, por poco habitual en este tipo de eventos, que la directora y gestora de la idea fuera una mujer, joven, inteligente y con eso de lo que tanto se ha hablado estos días: pasión. Desde luego no es el arquetipo de persona con poder en el sector educativo (en ningún sector).

Citaré solo un par de las ideas expuestas por ella en la apertura: “El deber de la Educación es ofrecerle a cada alumno el método de aprendizaje que más se adapte a sus capacidades y al entorno de su tiempo”, “Debemos transcender los lugares comues”, “Las escuelas actuales son hostiles al aprendizaje”. Pero sobre todo “Es tiempo de optimismo, hay grandes oportunidades para colegios centrados en los alumnos, colegios que pueden aprender”. Terminó su presentación con esa idea central que circula hoy en estamentos muy diversos y con muchas interpretaciones posibles. Pidió a la Administración un marco de libertad y confianza para que los centros puedan autónomamente crear y llevar a cabo su propio proyecto educativo.

Lo que más llama la atención en un evento internacional es la diferencia entre ponentes españoles y anglosajones, a pesar de que en esta ocasión los nacionales están “muy viajados”. La puesta en escena de Prensky, Sir Ken Robinson y sobre todo Richard Gerver es excepcional. El mensaje no solo es el contenido, también el transmisor. Ellos montan un show, divierten, provocan, arrancan emociones… todo de forma muy medida y calculada. Se mueven por el escenario, gritan, fuerzan risas, enganchan y te meten en una entretenidísima obra de teatro.

Casi todos los ponentes eran héroes de alguien allí. Y claro, en directo se enfrentan las expectativas con la realidad. La audiencia pareció ligeramente decepcionada con Punset. Por un momento me preocupé al oirle, me pregunté si realmente estaba mucho más mayor de lo que parece en su programa. Pero no, en las preguntas demostró que su mente sigue afilada. Simplemente creo que no llevó preparada la charla, como los buenos alumnos acostumbrado a compañeros mediocres quizá pensó que no necesitaba más. Pero en el GEF, los ponentes eran galácticos y el poco trabajo previo se notó.

Yo se lo perdono todo, porque para eso soy una fan. Me encantó escuchar de nuevo el experimento del Marshmellow, lástima que no lo acompañara de un vídeo (de nuevo, falta de preparación de la charla) o que no mencionara ese otro experimento del Marshmellow, el del trabajo colaborativo, mucho más pertinente en este foro. Lástima, insisto, porque yo he visto estas cosas y he aprendido muchísimo, con su programa, gracias a él.

Quien realmente me decepcionó fue Sir Ken Robinson. No permitió que su charla fuera retransmitida en streamming, hizo una publicidad pretendidamente graciosa de su libro que a mi me resultó francamente cínica (británicamente cínica). Su discurso fue el mismo de siempre, muy parcial, muy superado, me temo. Han pasado ya muchos años desde el “Do schools kill creativity?

Richard Gerver fue la sorpresa para la mayoría de nosotros. Un verdadero actor, un Ken Robinson en los buenos tiempos. Este jefe de estudios/stand up comediant  fue el único en mostrarnos ejemplos reales en el aula de como la educación puede ser diferente. Planteó cuestiones muy profundas a pesar del tomo divertido y medidamente histérico: “La mayor de todas las crisis actuales es la pérdida, el derroche de toneladas de potencial humano”. Gritó (literalmente) tres consignas que yo misma repito desde hace años: “Debe haber un propósito moral tras la educación”, “Los alumnos son nuestros únicos y verdaderos clientes, trabajamos para ellos, y no son idiotas si no muy sofisticados”, “No podemos aceptar de nuestros políticos una educación de segunda clase”

Gareth Mills dio una charla mucho más tranquila, llena de preciosas metáforas. Con la imagen de un árbol de fondo recorrió la anatomía del cambio. Que queda, que evoluciona que muere en educación. Ante esta sensación de vértigo en la que estamos sumidos los educadores no todo es desechable, temporal, caduco. Enfocó hacia lo que los profesores debemos enseñar en este mundo mutante: verbos y no palabras, que decía Prensky unas horas antes. Raíces y no hojas. Nada de la esencia de la educación ha cambiado desde Sócrates. Los alumnos necesitan aprender capacidades críticas, desarrollo de ideas creativas, resolución de problemas…

Quizás yo era de las pocas que no conocía a Barrabés, el ponente encargado, de alguna manera, de hablar del desencuentro entre empresa y educación. Su charla daría para muchos titulares, pero quizá el esencial sería “Ser un fracaso escolar fue mi gran oportunidad. El sistema me dejó fuera y ahora veo que los que se quedaron dentro estaban muy apretados y por eso salieron normalizados.” El sistema educativo debe generar ciudadanos felices, como ha dicho Punset, pero también trabajadores que mantengan la sociedad del bienestar en la que vivimos. Ayer mismo vi en Twitter una petición casi deseperada de su fundador, Zaryn Dentzel, de 50 ingenieros para trabajar en Tuenti. Hay muchos ingenieros en paro, pero parece que no encuentra lo que necesitan. ¿Por qué? Porque el sistema no lo produce.

Hablando de Tuenti, en el foro habló Ícaro Moyano, su director de comunicación. Desgraciadamente, Ícaro no es Zaryn, no tiene ese brillo que hubiera estado a la altura del resto de ponentes del GEF. La audiencia quizá no le tomó muy en serio, y es una lástima porque creo que hay mucho, mucho, que aprender de unos jóvenes que han creado una empresa propia del Silicon Valley. No solo están a punto de ser multimillonarios, demostrando que el talento sigue dando réditos, si no que han conseguido lo que todos allí presentes querríamos: enganchar a una generación.

Párrafo a parte merece su compañero de escenario, Fernando Rodríguez, director general de algo llamado “Operación Éxito”. Utilizando analogías oídas en GEF, fue como atravesar un túnel en el tiempo, en este caso, para volver a los ochenta. Siguiendo con las analogías, los asistentes tuvimos que “power down”, bajar potencia cognitiva, mientras él hablaba y nos mostraba aquel despropósito. Lo más triste es que según dijo él mismo, están apoyados por la consejería de educación de la Comunidad de Madrid. Otro claro caso de inversión inteligente con el dinero de los sufridos contribuyentes, como los cursos de la Unversidad de Méjico, únicos homologados a parte de los propios, como formación del profesorado en la Comunidad.

Por último, nuestro galáctico nacional, Bernardo Hernández, Director Mundial de Marketing de Producto de Google. Una persona con mucha información en sus manos, y por lo tanto, con mucho poder. Fue como oir hablar al mísmisimo Google impersonado en ser humano. Un montón de datos objetivos, análisis frío e ideas liberales que demandan una dinámica de sana ambición y competencia en la Administración.

Creo que Bernardo nos veía  pequeñitos e insignificantes desde las alturas (bueno, es que lo somos) y se le notó un poco. Pero ello no quita que desde su atalaya tenga una visión privilegiada. De entre sus ideas sobre tecnología, los titulares para mí serían: “Internet pasado mañana es móvil”, “La próxima Internet acabará con el anonimato: privacidad e identidad temas claves”. Explicó como la innovación nunca ha nacido de los que tienen el poder (en este caso, intelectual). Son ellos siempre, quienes presentan más resistencia al cambio. Esta idea también fue central en la charla de Curtis W. Johnson. La innovación viene de los márgenes, de los que tienen poco que perder y mucho que ganar, los que están cómodos en una situación, ¿por que habrían de arriegar con el cambio?

Me gustaría acabar este artículo con la inquietante conclusión de Bernardo: “¿A que esperamos para invertir en una educación repensanda con las tecnologías disponibles?¿Por qué el ostracismo en Educación? Lamentablemente la innovación llegará desde una iniciativa privada que entenderá los cambios necesarios y los beneficios a ganar. Invertirá y probará con los resultados que funciona, exportando, vendiendo, su idea, al sector educativo”

Chris Anderson en “Gratis”, y Malcom Gladwell en “The tipping point” explican que parte de un evento no puede transmitirse en streamming. Ese “algo” por el que la gente paga muchísimo dinero para entrar en las charlas TED a pesar de que se puedan ver gratuitamente en Internet. Ese “algo” que flota en las aglomeraciones de gente llena de ideas y opiniones y se transmite sin forma de discurso explícito. Por ello quiero agradecer a los organizadores del GEF la generosidad (y la inteligencia) de hacer un evento de primerísima clase accesible democráticamente a todo aquel que estuviera interesado. Gracias.

En la http://www.globaleducationforum.org/ pueden ya verse la mayoría de los vídeos de las ponencias

Todas las fotos del GEF:

Otras crónicas:

 

http://unatizaytu.blogspot.com/2010/10/global-education-forum-2010-mis.html

Frases para el cambio educativo: Global Education Forum 2010

 

 

 

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