A menudo veo a profesores bienintencionados y trabajadores planear tareas o proyectos 2.0 para sus alumnos que me dejan patidifusa. Cuando, con mi característica diplomacia leonesa,  les digo: “Pero es que eso es muy aburrido, no les va a gustar”, me miran primero con asombro y luego con resquemor. Seguro que luego me ponen una valoración negativa en la evaluación del curso 🙂

Me sorprende que los profesores consideren superflua la consideración de si sus clases son entretenidas. Un jubilado deslenguado me dijo una vez que la fuerza de voluntad y el esfuerzo no eran virtudes y aunque es una aseveración que puede sonar exagerada creo que coincido con él. Orientar tu vida de forma que la mayoría de tus actividades diarias  las hagas porque te apetece, movido por tus pasiones y gustos, me parece una buena filosofía. Al menos a mí no me va mal con ella.

Lo repite Mark Prensky hasta el aburrimiento: escucha a tus alumnos. ¿Les va  a gustar lo que estás planeando para tu clase?¿de verdad? Vale, pues no está de más que de todas formas les preguntes, en el peor de los casos seguro que te dan ideas para hacerlo de otra manera.

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