Que José González y la Göteborg String Theory llenen un teatro dedicado generalmente a musicales, a casi 40 euros la entrada, significa que corren muy buenos tiempos para la música.Ya no hace falta publicidad mainstream, ni discográficas potentes que nos digan lo que toca escuchar. Internet nos ha dado la libertad cultural, la posibilidad de encontrarnos y reconocernos, de que el talento florezca silencioso. Recuerdo en otro concierto a los Kings of Convenience preguntando en el escenario, “¿cómo es posible que esto esté lleno si no hemos vendido un disco en España?” Pues eso.

En el concierto se produjo ese fenómeno “mágico”, esa sensación de flow, de estar en el elemento. Las caras de los músicos mostraban una felicidad completa, con una expresión de realización absoluta. Increíble sentir esa ola química que pone en resonancia a cientos de personas.

Al final, todo el teatro en pie aplaudiendo y gritando, les obligamos a salir dos veces más al escenario. Y de nuevo esa expresión en sus caras… y en las nuestras. Felicidad absoluta.

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