Por mi mala cabeza me vi preparando un taller sobre colaboración en Aulablog. Y digo mala cabeza, porque en lugar de disfrutar de los talleres de los otros pacíficamente, estuve todo el martes temblando ante mi intervención de la tarde. Y es que nunca había tenido semejante audiencia, un grupo de gente donde “el más tonto es relojero” (¡cómo me gustan los refranes!, si no meto un par en cada post, como que me falta algo…). En fin, que no podía ni tragar saliva, ni el martes, ni los días anteriores preparándolo.

Tuve la misma sensación que mi primer día en el aula, ¿de verdad que puedo hacer lo que me de la gana, delante de toda esta gente que me regala una horas de su tiempo? “Sí”, me contesté, “y si no, que no me hubieran invitado…”  Así que me personé cargada de espaguetis, nubes, cordón y cinta carrocera para experimentar el desafío nube, the marshmallow challenge, una americanada fascinante que había visto en TED unas cuantas veces.

Se trata de una metáfora potente de lo que significa trabajar y aprender colaborativamente: asumir riesgos, aceptar el error como parte fundamental del proceso, divertirse con los compañeros, combinar ideas…

A todos nos gusta jugar, nos encantan los desafíos y las sorpresas, así que nos lo pasamos muy bien (mirad las fotos :-)) Pero además, como buena metáfora, la experiencia sirvió para abrir muchos receptores en la mente, para pensar largo y tendido sobre la forma en la que nos relacionamos con otros en medio del proceso de aprendizaje.

Una cámara de Leer.es nos grabó, cuando inauguren su Webcast podremos ver el vídeo de la sesión, ¡qué ganas!

 

Imágenes de @otxolua en flickr

 

Actualización: aquí están los vídeos