Interrumpo mi letargo veraniego tras leer Linux, veinte años después en el blog de Enrique Dans. Artículo que podría retitularse como “El que ríe el último ríe mejor”. Tras unos inicios que suscitaron risas y desprecio entre las empresas informáticas más importantes del mundo, un sistema operativo moderno, sostenible y escrito bajo unos valores que yo no calificaría si no de lógicos, ha triunfado: se encarga del 75% de las bolsas del mundo, sobre él se sustentan los imperios actuales de Internet (Amazon, Google, eBay, Facebook), está en la inmensa mayoría de los servidores que nos dan acceso a la Red y ahora, gracias a Google, es omnipresente en su versión Android.

Pero, trascendiendo la tecnología, Linux ha establecido las bases de una “nueva economía” basada en el crowdsourcing que terminará por imponerse, como lo ha hecho Linux. Algún día disfrutaremos de trabajos en los que no nos pagan por horas diarias, por cantidad de servilismo al jefe o por número de años calentando la silla, sino por lo que seamos capaces de crear y producir en comunidad, meritocrática, con otros a los que guían los mismos intereses. Ese día trabajaremos porque queremos, haciendo lo que mejor sabemos, con la calidad y productividad de Linux, por ejemplo.

A todos los que apostamos por el software libre mientras los demás se lanzaban a crakear (pésimo) software o, últimamente, a comprar el último iCacharrito, ¡¡Felicidades, tenemos visión de futuro!!

Más en: http://www.linuxfoundation.org/