The Future Belongs to the Curious from Skillshare on Vimeo.

El futuro es de los curiosos. Y el presente, añadiría yo. Todo es para los curiosos: aprender, descubrir, equivocarse, ganar, perder…. Curiosidad es sinónimo de vida.

¿Qué hacemos en la escuela por mimar esta curiosidad? Bueno, el refrán español lo dice todo sobre nuestra idiosincrasia: La curiosidad mató al gato. Ten cuidado, si metes la nariz donde no debes saldrás escaldado. No toques. Céntrate, no divagues. Esto se hace ASí, no hace falta que investigues por tu cuenta, tienes que acabar la práctica hoy.

Así que en clase, usando como excusa la programación que los estamentos administrativos (que de educativos tienen poco) nos imponen, pasamos el curso, la vida, como el conejito blanco de Alicia en el país de las maravillas: No llego, no llego, de prisa, corre. A la mayoría le recorre una descarga de alivio cuando puede decir “uff, he acabado el temario”. No importa el grado de absorción de los contenidos por los alumnos, ni que muchos temas ni al profesor le interesen ni que los posibles brotes de interés del respetable se podaran con un “¡tema siguiente!”

En aras de la profesionalidad puedes correr y correr como el conejito blanco (la carrera será igual de absurda) o tirar el reloj a la basura. ¿Por qué se lo “explicamos” todo a los alumnos? Porque dejar que ellos lo exploren y averigüen lleva mucho más tiempo y esos que legislan lo mismo de toros que de educación (es el mismo Ministerio) podrían acusarnos de ineficientes por no acabar el Temario. Con mayúsculas, sí, porque es un ente, un dogma, un… algo… que no se sabe quien nos impuso para industrializar y abaratar la Educación (este lo pongo con mayúsculas porque me da la gana).

¿Habéis visto esa cara de “perro de caza” que se les pone a los alumnos algunas veces? Cuando se lanzan a la búsqueda de algo que realmente les interesa, cuando es la curiosidad la que manda y pierden conciencia del tiempo, del timbre… Es lo que en inglés llaman el flow. Yo que no uso reloj y paso bastante de la programación y de quien la dicta, la veo a menudo: overclockeando ordenadores, aprendiendo a manejar analizadores de espectros, etc, etc. No les explico a los alumnos “como” se hace (aunque hay un tipo de alumnado que lo demanda, por falta de capacidad o simplemente por pereza) si no que les preparo un camino guiado para que salgan de exploración. Lleve el tiempo que lleve. El derecho a disfrutar la curiosidad es sagrado.

ACTUALIZACIÓN


He aquí el resultado de una divagación fruto de la curiosidad de un alumno (y de la mía propia) mientras estudiábamos los componentes de la unidad óptica: ¿de qué color es el láser del CD?¿y el del DVD?¿Quema? ¿Es distinto el láser de escritura que el de lectura?¿Cómo lo comprobamos?

No importan las respuestas (salvo cuando no las conocemos :-))