Hoy he releído en el artículo La sorprendente verdad sobre lo que motiva a tus alumnos las ideas de Daniel Pink sobre motivación que dieron origen a mi blog. A mí ya no me resultan sorprendentes, porque las compruebo diariamente.

Para ponerlas en práctica no hace falta solo mi voluntad (y un férreo y constante pasotismo frente al "que dirán"). También es necesario que los alumnos se presten a ello. Es el caso de uno de mis tres grupos de este año, un primero de grado medio de informática. Los otros profesores les llaman "mis amigos" porque en el despacho insisto en que son mi grupo favorito, ante el horror del resto: no se callan nunca, solo hacen lo que les da la gana, no trabajan… Vaya, pues para mí, insisto, son los mejores: entran al trapo en todas las actividades, trabajan en clase cada día (la prueba es la cantidad de tareas entregadas), son participativos, tienen iniciativa y hasta, de vez en cuando, son creativos. Me sorprenden, es increíble lo que sabe alguno de algún tema en concreto. A estas alturas de curso ya empiezo a ver emerger mucho talento, la prueba son los trabajos que he estado tuiteando estos días: están aprendiendo contenido (hardware), herramientas TIC pero, sobre todo, a argumentar y defender una idea.

PC AMD, jugar a buen precio (y excelente Prezi) ow.ly/9FylU
Un ordenador para uso general a buen precio ow.ly/9Fyf1 ¡Buen trabajo también!
Otro ordenador para gaming, bien argumentado, bien pensado ow.ly/9Fy8u
Ordenador para "Extreme Gaming", ow.ly/9FxOo excelente trabajo de alumno que se empeña en suspender

En la puerta de enfrente doy clase a un primero de un ciclo superior. Prácticamente la misma materia y yo soy, evidentemente, la misma profesora, pero estos alumnos reniegan de las tareas, se quejan continuamente de lo cansados que están, no hablan, no expresan opiniones (si acaso, alguna negativa) y son francamente resistentes a intentar hacer nada nuevo o que no esté conveniente y aburridamente guiado. Aún no he visto en ellos ningún tipo de talento o capacidad. Y deben de tenerlo, porque todos lo tenemos, pero no se como sacarlo a flote. Bueno, al menos ya han dejado de preguntarme a diario "¿qué entra en el examen?" No entiendo la pregunta.

Le he dado muchas vueltas a esto, pensando los motivos de esta falta de "gracia" en el grupo del ciclo superior, hace años tuve otro, de electrónica, y era buenísimo (dimos dos menciones especiales), con ellos hice mi primer blog de aula allá por 2004. Mi explicación favorita es que el bachillerato les ha corrompido (de hecho el mejor alumno de esa clase viene de FP) aunque en el fondo se que simplemente es esa personalidad de grupo, fruto de la sinergia de las individuales. En este caso el tema de motivación es automotivación para intentar entrar en su aula con una sonrisa o con la esperanza de que salga una buena clase. En fin…

Aún tengo un tercer grupo, otro caso a estudiar desde el punto de vista de la motivación. Son unos chicos fantásticos, posiblemente los más educados y respetuosos que he tenido nunca (lo prometo, son los alumnos que cualquier tipo de profesor querría). El módulo que imparto ahí no me gusta nada, así que no he sido demasiado creativa con las tareas, aunque he seguido el mismo método: poca teoría y mucho aprender haciendo. Me llevé una gran sorpresa al final de la evaluación porque la mayoría afirmaron que les encantaría hacer las FCT en el campo de mi materia. Así que no hace falta sentir entusiasmo por algo para motivarlo en otros (para mí es todo un descubrimiento).

Madre mía y casi 30 años que me quedan por delante (¡o más!) para seguir experimentando…