Ayer impartí la última sesión del curso Trabajo colaborativo en Red en el colegio Manuel Bartolomé Cossío. En mi modesta opinión estos cursos/seminarios "de centro" son los más efectivos, con diferencia. No se trata de mostrar un abanico de herramientas TIC a gente que puede que no piense en usarlas en la vida, si no de ofrecer los recursos que ellos te demanden para una idea concreta. El trabajo del ponente no se queda en las notas que alguien tome en una libreta si no que se materializa enseguida en algo para clase. Formación bajo demanda.

En este centro querían nuevas ideas para trabajar colaborativamente y por proyecto, cosa que llevan años haciendo exitosamente. Tanto, que ya tienen una "infraestructura" una red de maestros trabajando por proyectos trimestrales de forma regular. Es el modus operandi del centro. No se si es lo común en colegios pero me resulta sorprendente y envidiable dado lo que veo en los institutos, donde nadie se coordina siquiera, fuera de iniciativas puntuales y que además se llevan a cabo fuera de las clases. Para mi esa es la clave, no organizar algo de relumbrón dos veces al año, si no incorporarlo al día a día del aula, a la mayoría del claustro, para que esa "infraestructura" cale por fin y llegue a los alumnos que demandan otra forma de escuela. Esto es algo que aprendí en mi etapa en eTwinning: en las evaluaciones de cara a los premios, un punto importante dentro de las plantillas de valoración es la integración en el currículo y en el aula: que el proyecto no sea un adorno, si no parte del currículo (o sea, con chicha) y dentro de las horas lectivas (es decir, un cambio real).

No es fácil lidiar con el "es que no tengo…", "es que con mis alumnos…", "es que…". Cuando hay voluntad se puede, aunque con la individual no basta. Lo más difícil del trabajo colaborativo es arrastrar y convencer a los otros, tener la resistencia para ir sumando y no peleando. Al igual que pasa en la PYME española, es necesario que el que mande/coordine/dirija… tenga visión y capacidad para llevar a cambio los cambios necesarios, porque aunque los profesores/trabajadores nos dejemos las uñas en el intento, la voluntad individual sirve de bien poco.

Quiero pensar (hoy me he levantado optimista) que el resto de coles se parecen más a este que he visto, que a los institutos que conozco. Qué pocos maestros veo dando cursos de formación a personal de secundaria y cuantísimo aprenderíamos de ellos. Ahora espero con ganas ver materializado el proyecto del Cossío, nada más y nada menos que una ópera….