Aunque parezca una metáfora o una licencia literaria, no lo es. En las últimas semanas tengo un sueño de esos, que, con pequeñas variaciones, se repite a menudo.

En el sueño acabo de llegar a un instituto nuevo y no sé que módulos he de dar o los horarios (esto me pasa cada septiembre, maldición del expectativa nómada).

Pero la novedad este año es que hay una horda de gente esperándome. Yo aparento tener las cosas bajo control, intento poner orden en el caos mientras pienso en qué narices voy a hacer con tanta gente en clase y sin material para las prácticas. Veo la cara de ilusión de los alumnos y me siento estafadora porque no sé cómo me las voy a ingeniar para impartir un módulo de FP sin nada en el taller. En la pesadilla de anoche le daba vueltas a utlizar el móvil, aparentemente, impartía clase de fotografía :-S

Supongo que todo este desquicie onírico me viene de ese malestar difuso que me provocan los fuegos de artificio de las TIC. Esos malabarismos que hacemos los profesores que nos negamos a sucumbir a la miseria que asola la educación pública y más concretamente a la FP, el intentar hacer algo de la nada. Como en las familias pobres, que nuestros chicos no noten la escasez. Como si fuera posible.

Insisto, no es una metáfora, lo sueño casi todas las noches. Quien sabe, quizá un día me despierte con la solución, aunque lo dudo mucho porque no tengo el dedo mágico del rey Midas.