A veces hago conexiones mentales muy extrañas entre los objetos de mi interés. Esta podría ser una de ellas, sin duda, pero no puedo dejar de darle vueltas a la comparación entre dos comunidades, dos PLEs que frecuento: el educativo y el de cocina.


En ambos, gente apasionada por lo suyo comparte experiencias y conocimientos, invierten muchas horas en explicar, en ayudar a otros, en difundir sus ideas… Lo que viene a continuación es una comparativa con la misma validez que las encuestas de La Noria:

  • Las reposteras no opinan, no teorizan, no hablan de lo que podría funcionar mejor. Publican sus experimentos, sus propias conclusiones, su trabajo personal y los resultados que obtienen con él. No escriben de oído, no se conoce el caso de repostera asesora que recomiende herramientas o metodologías que no ha probado.
  • Las reposteras abrazan el método científico. No comparten la primera cantamañanada (o singermorningada) que se les pasa por la cabeza. Es frecuente leer en sus blogs las pruebas que hicieron antes, contando los errores producidos y subsanados hasta que consiguieron que la receta quedara perfecta; es entonces cuando la publican “con garantías”.
  • Las reposteras son muy participativas, es habitual que cada entrada de blog tenga decena de comentarios, desde posibles variaciones de las recetas a dudas o resultados propios tratando de reproducirlas. Un ambiente perfecto de aprendizaje.
  • En ambas comunidades hay mucha generosidad a la hora de compartir conocimiento, por ejemplo webosfritos que organiza periódicamente webinarios que incluyen: post de preparación en el que adelanta el tema y la lista de productos y herramientas necesarias, post con el vídeo paso a paso, instrucciones por escrito y trucos/errores frecuentes y sus posibles soluciones. Durante todo ese fin de semana, mientras la gente hace la receta, mantiene la línea de emergencia repostera abierta para contestar las dudas en tiempo real desde su smartphone, vía email o comentario de blog. ¿No os parece alucinante? Por cierto, este fue mi resultado en el webinario de roscón de reyes.

El segundo quedó mejor...

  • Hay una web/agregador de blogs con el look que me gustaría para Agrega, un repositorio-repostero que aúna eficacia y sencillez: Foodgawker, que se anuncia humildemente como una fotogalería de cocina. Pero es mucho más, se trata de un recurso fenomenal para centralizar en un solo lugar la información compartida por miles de usuarios sin requerir esfuerzo tecnológico alguno a los contribuidores. Los blogs siguen siendo la mejor herramienta de publicación de contenidos: gratuitos, flexibles, fáciles de usar… es decir democráticos y accesibles. Cuando una repostera quiere aparecer en Foodgawker solo tiene que enviar su receta que debe estar alojada en un blog en cualquier plataforma o idioma (con Google translator las recetas armenias están a tu alcance :-)). Su potente buscador pone miles de recetas a tu disposición en un entorno cuidado que invita a la salivación. ¿Te imaginas algo así con prácticas/proyectos para el aula?
  • Tanto a reposteras como a profesores nos sigue dando cosilla lo del vídeo como recurso didáctico, a veces leo instrucciones que debe haber llevado un siglo escribir, cuando hubiera sido más fácil y eficaz un vídeo.
  • Las reposteras tienen el público a favor, claro, juegan con ventaja, en lugar de notas reparten bollos…

Dice Monserrat del Pozo, religiosa, pedagoga y promotora de uno de los procesos de innovación pedagógica más interesantes en el panorama español, que no es lo mismo saber muchas recetas que ser buen cocinero. ¿Te fiarías de alguien que te asegura que es buen cocinero pero que no te deja probar sus platos sino que te deja una serie de recetas escritas? Esta comparación es válida, tanto para el actual sistema educativo basado en la memorización (contestar las preguntas en un examen no quiere decir que se conozca o entinda un tema) como, en general, para el PLE educativo, en el que siguen compartiéndose muchas recetas y pocos platos.